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DOS
DESAMPARADOS MAS (y van 9)
Jesús Ramos
Después
de defender el mantenimiento de edificios historicistas
por motivos de coherencia intelectual más que
por predilección personal, quiero darme un respiro
proponiendo el amparo para dos edificios de corte racionalista,
en los que las líneas y los ángulos rectos
se imponen rotundamente.
Son
dos edificios discretos, que no llaman a gritos al paseante,
sino que susurran para mostrarnos sus equilibradas proporciones
y su serena composición.
Situados
en la calle Jorge Vigón, números 14 y
12, fueron proyectados por el arquitecto Rafael Fontán
en Diciembre de 1940 y Septiembre de 1941 respectivamente,
después de que en agosto de 1940 proyectara en
el solar de ambos un salón de baile. Parece que
los tiempos no estaban para muchas juergas y el promotor
optó por satisfacer otras necesidades (1). Rafael
Fontán ya apareció en esta columna por
su edificio de Duquesa de la Victoria 42-44 (el hAll
nº 66), proyectado en 1940, y creo que debiera
ser objeto de un trabajo recopilatorio de su obra en
la que siempre se aprecia una sensibilidad exquisita,
incluso en el tratamiento gráfico de sus proyectos.
Los
dos desamparados de Jorge Vigón comparten una
misma tipología generada en torno a una caja
de escalera y patio centrales, sobre los que se desarrollan
dos viviendas "de alante (2) atrás".
Como
en la época de su construcción los edificios
estaban en la periferia de la ciudad, en ambos casos
las viviendas disponen de una sala en la parte trasera,
orientada al sur y con vistas ilimitadas. La ciudad
les ha rodeado tanto en esa parte trasera como a diestra
y siniestra, en las que han aparecido edificios que
por su altura dejan a nuestros protagonistas en un segundo
plano. A pesar de ello la rotundidad compositiva de
sus fachadas les permite sobrevivir en el espacio urbano
actual.
El
número 14, con la fachada recientemente remozada,
basa su composición en un volumen central volado,
realizado con obra de fábrica, flanqueado por
balcones con antepechos igualmente de fábrica
revestida de mortero. El edificio se proyecta con tres
plantas alzadas, añadiéndose la cuarta
durante su construcción, añadido que a
mi entender mejora las proporciones del edificio. Sin
embargo la mezcla de materiales planteada en proyecto,
con estucos imitativos de ladrillo y lisos, no se llevó
a cabo perdiendo el edificio la riqueza compositiva
que le daba la combinación de elementos horizontales
y volúmenes verticales.
En
el número 12 Fontán parte del mismo criterio
compositivo, pero alterándolo al introducir un
juego de damero, con el que en las plantas impares el
mirador central se divide en dos partes que se desplazan
a los extremos de las fachadas. Aquí sí
que se sigue la disposición de revestimientos
proyectada, combinando estucos lisos y un estuco imitando
ladrillo cara vista, con algún detalle geométrico
de carácter ornamental que lo alejan de las purezas
racionalistas. Especialmente atractivo me parece en
este edificio el tratamiento de ventanas en esquina.
De
alguna forma creo que estos edificios pueden considerarse
como unos de los primeros ejemplos de una tipología
residencial entre medianeras que se generaliza en la
segunda mitad del siglo XX, pudiendo ver muchos de sus
elementos, tipológicos y compositivos, en edificios
que se construyen en la actualidad.
No
sé si alguien con capacidad decisoria lee esta
columna, pero si así fuera le pediría
una PRONTA REVISIÓN DEL CATÁLOGO DE EDIFICIOS
con ordenanza de protección, con SUSPENSIÓN
TEMPORAL DE LICENCIAS DE DEMOLICIÓN de aquellos
susceptibles de ser incluidos en el mismo, pues si bien
el número 14 parece no correr peligro inminente,
el número 12 está totalmente abandonado
y mucho me temo que sobre él se ciernen los peores
augurios.
(1) Los tres proyectos se encuentran en el Archivo Municipal
de Logroño.
(2) Vulgarismo que aparecía en el diccionario
de la RAE hasta 1989 y que Word se empeña en
sustituir automáticamente, como si uno no tuviera
derecho a escribir como hablan los de su pueblo.
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