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PATRIMONIUM
PECUARIUM
Juan Diez del Corral
No
quisiera apenas perturbar con mis palabras la contemplación
de la belleza que el lector del hC tiene en sus manos,
y que no es sino un pobre reflejo o un modesto documento
para la memoria de lo que la Exposición que con
el nombre de Patrimonium Pecuarium (o Iglesias sin Dios)
nos ha ofrecido el Colegio de Arquitectos con motivo
de las Jornadas del 2003 sobre Intervención en
el Patrimonio, y que ha sido realizada por Iñigo
Jauregui y Carlos Muntión.
Presentada
acaso como una llamada de atención o un documento
de denuncia sobre el abandono de los templos riojanos,
que vienen desde hace años muriéndose
con los mismos pueblos a los que sirvieron de referencia
sagrada, o incluso como una anécdotario irónico
de la transformación en su uso; lo cierto es
que, ante el escándalo que en esta época
supone cualquier pensamiento sobre la muerte, resulta
especialmente conmovedora la acumulación y repetición
de imágenes en las que la sacralidad de la naturaleza,
bien en forma de sustratos minerales, de vegetación
o de animalidad, se superpone a la sacralidad humana.
Es
por ello que, una vez más, y a modo de jaculatoria
me repito a mí mismo -y para el lector-, un impresionante
párrafo que Jünger escribió en Radiaciones
sobre la obra humana, la vida y la muerte: "Es
preciso que el "opus" alcance un nivel en
el que se torne superfluo -por cuanto transparenta eternidad.
A medida que el "opus" se acerca a la belleza
más alta, a la verdad más honda, va ganando
también rango invisible; y el pensamiento de
que perecerá en cuanto obra de arte, en sus símbolos
fugaces, es un pensamiento que causa cada vez menos
dolor. Lo mismo cabe decir de la vida en general. Es
preciso que en ella alcancemos un nivel en el que sea
posible realizar de un modo fácil, osmótico,
el tránsito -un nivel en el que la vida merezca
la muerte". (volumen 1 pag. 295 de la edición
castellana de Tusquets).
Templos
de: Lasanta, Montalbo, La Monjía, Santa Cecilia,
Santa María, Torre en Cameros y Ribalmagillo;
Reinares, Bucesta, Zarzosa, Anguta, Villanueva, Bucesta,
Navalsaz, Soto, El Collado, Herramélluri, Larriba,
Torremuña, Luezas, El Redal, Monast San Prudencio
y Poyales; y Treguajantes, Pedroso, El Redal, Turruncún,
Ollora, Oteruelo, Peñalba y La Escurquilla.
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